Las fotos de catálogo tienen algo que las hace reconocibles al instante como un género, lo extraño de las poses que las unifica. Cuando ves una foto de catálogo, sabes que es una foto de catálogo.

Intentar representar muchos tópicos distintos, ideas, conceptos y escenarios en una sola foto hace que el trabajo sea difícil para fotógrafos y actores, y las formas en las que fallan son toda una fuente de risas. El hashtag #BadStockPhotosOfMyJob (Malas fotos de catálogo de mi profesión) fue iniciado originalmente por científicos, pero tras un tiempo, ha quedado claro que es la colección perfecta de esas veces en las que los fotógrafos de catálogo no tenían ni idea de lo que estaban haciendo. Esos fallos, junto a la cursilada inherente de las fotografías y la indignación de aquellos cuyos trabajos están tan mal representados, son la combinación perfecta para echarse unas buenas risas.

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