Las relaciones entre jefes y empleados son muy importantes para la productividad de la compañía, pero se pueden complicar muy fácilmente. Aquellos que supervisan a la gente tienen que tener cuidado con lo que dicen, lo que hacen y cuánto se meten en la vida de sus trabajadores. Ese tipo de relaciones tienen un equilibrio precario, pero los jefes pueden ser amistosos, incluso sin sentarse con los empleados a hablar del fin de semana. Aquí tenemos algunos de los mejores ejemplos de la relación jefe-empleado y parecen que hacen del trabajo algo soportable. Desde echarse un concurso de jerséis feos a "apoyarse" mutuamente mientras intentan perder peso, estos ejemplos demuestran que es posible mantener un comportamiento amistoso pero profesional en el lugar de trabajo, sin importar el que sea. Aquí debajo puedes ver las imágenes y votar por tus favoritas.