¿Sabes cuando dicen que ninguna experiencia es única? Resulta que eso es terroríficamente cierto. Dejando de lado cosas cotidianas y mundanas como desayunar o lavarnos la cara, hasta los sentimientos que creemos exclusivamente nuestros… pues tampoco lo son.
¿Y qué mejor manera de describir la esencia misma de la humanidad que a través de memes graciosísimos? Pues eso es justo lo que hacen algunas cuentas de Instagram: compartir chistes online en los que, nos guste o no, acabamos viéndonos reflejados. Así que elegimos algunos de los más hilarantes e identificables que encontramos, y aquí los tienes.
Este artículo fue traducido y adaptado con ayuda de inteligencia artificial y revisado por un editor humano.
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A todo el mundo le encantan los memes, desde «Doge» hasta el del «novio distraído». Estos formatos son perfectos para transformar situaciones cotidianas en conceptos divertidos. Sin embargo, existe una razón mucho más profunda detrás de nuestra predilección por los memes con los que nos sentimos identificados: la validación psicológica.
Un estudio de 2020, publicado en *Frontiers in Psychology*, analizó los memes de internet como herramientas de conexión social. Los investigadores descubrieron que el humor puede servir como un atajo para experimentar un sentido de pertenencia. Ayuda a reducir el aislamiento al convertir ansiedades internas y privadas en experiencias compartidas a través de una lente humorística, lo que hace que se perciban como algo más llevadero.
Los memes también desencadenan una respuesta fisiológica. La risa no es solo una reacción ante una broma; es, en realidad, un mecanismo de vinculación. El psicólogo Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford, descubrió que la risa compartida activa el sistema de endorfinas del cerebro.
Esto fomenta los vínculos sociales y la confianza; algo que, efectivamente, puede extenderse incluso a través de una pantalla. Es, en cierto modo, una forma moderna de «engañar» a nuestro cerebro para que se sienta más seguro y más conectado con nuestro propio grupo.
Dr.
Peter McGraw y Caleb Warren fueron un paso más allá al investigar por qué los mejores memes suelen centrarse en el sufrimiento leve, las situaciones incómodas y la angustia existencial; a partir de ello, desarrollaron una teoría que explica qué es lo que nos resulta tan fascinante de los memes con los que nos sentimos identificados.
Al parecer, descubrieron que, incluso cuando ocurre algo negativo —como ser comparado con otras personas o fracasar en una entrevista de trabajo—, resulta mucho más fácil reconocerlo si hay humor de por medio. En esencia, deja de percibirse como una amenaza social. Cuando todos se ríen de la situación, esta se vuelve socialmente más aceptable.
En realidad, el origen de estos memes es muy anterior a la tecnología moderna. De hecho, el primer meme registrado del tipo «expectativa frente a la realidad» apareció en 1921. Este formato, que hoy vemos por todas partes, surgió por primera vez en la revista Wisconsin Judge y contraponía dos dibujos: cómo crees que te ves en una fotografía con flash frente a cómo te ves en realidad.
Así pues, aunque a menudo consideramos los memes un fenómeno moderno, si bien es cierto que internet ha hecho que estas comparaciones realistas y cercanas sean más accesibles que nunca, los seres humanos siempre han buscado este tipo de conexión. Incluso los periódicos se sumaban a la diversión.
Además, hay otro aspecto a destacar sobre los memes: están presentes por todas partes en las redes sociales.
Y, aunque no queramos caer en el «consumo compulsivo de noticias negativas» (*doomscrolling*), los expertos señalan que la dopamina que se libera al navegar por el contenido puede ser similar a la recompensa que obtenemos de las máquinas tragamonedas. Así, terminamos viendo estos memes constantemente y sintiéndonos más conectados, mientras el algoritmo sigue atrayéndonos de nuevo.Pero las redes sociales no son del todo malas; en dosis saludables, pueden ayudarnos a sentirnos un poco menos solos. Entonces, ¿cuál de estos memes fue tu favorito? ¿Y cuál vas a enviar al chat grupal? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!
