Cuando Christine Quinn le pidió a su abuela de 89 años, Nana Bwtty, que fuera dama de honor en su boda, no sabía exactamente qué esperar. Pero unos pocos meses después, en la boda, Nana Betty resultó ser el alma de la fiesta.

“Consiguió que todos los invitados de la boda se rieran con sus palabras y sus comentarios divertidos durante todo el día,” dijo Quinn a Huffpost. “Nana se subió al autobús de fiesta con los demás invitados en lugar de irse a casa a descansar, pero no se lo dijo a mi madre (su hija). También estuvo bailando toda la noche, incluyendo un momento adorable cuando ella y Bellsie, la abuela de mi marido, estuvieron bailando juntas. Fue asombroso.”

“Solo se es tan viejo como uno se siente, y hoy me siento joven,” dijo Nana Betty a su nieta. Todos envejecemos, pero no tenemos por qué hacernos mayores necesariamente.

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“Me preguntó que si estaba segura unas 10 veces, y por qué iba a querer a una vieja en la fiesta de su boda”

“Consiguió que todos los invitados de la boda se rieran con sus palabras y sus comentarios divertidos durante todo el día”

“Tiene un maravilloso sentido del humor y una forma de ver la vida que intento emular cada día. Todo el mundo la quiere”

“Solo se es tan viejo como uno se siente, y hoy me siento joven,” dijo Nana Betty a su nieta