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Nuestro mundo está lleno de todo tipo de conexiones hermosas, lenguajes que transcienden culturas y en algunos casos, hasta especies. Después de todo, las amistades se forjan a través de la compasión, la confianza y un entendimiento mutuo. Un bonito vínculo formado entre un humano y un amable gigante de las profundidades acuáticas llevó a esta última a confiar en él para que le quitara unos parásitos copépodos. No todos pueden presumir de tener semejante amistad.

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¿Cómo te sentirías si una ballena confiara lo suficiente en ti como para pedirte favores?

Image credits: Jerome Evangelio

Paco Jimenez Franco es un experimentado capitán de barco con 20 años de carrera a sus espaldas. Navegando en la laguna Ojo de Liebre, se ha encontrado magníficas ballenas, y cada vez que las ve, es un regalo para la vista: no todo el mundo tiene la suerte de verlas emerger de las profundidades.

Las ballenas quizá sintieron su respeto, porque a menudo se acercaban a su barco para inspeccionarlo cuidadosamente. Una vez, Paco vio que algunas de ellas tenían copépodos: unos parásitos que se agarran al cuerpo de las ballenas. Sospechó que esto sería muy incómodo para ellas y decidió ayudar.

Un día, cuando una ballena hembra se le acercó lo suficiente, le quitó con la mano algunos de los parásitos. Claramente aliviada, se le volvió a acercar para que siguiera quitándoselos.

Cuando una ballena se acercó al capitán, este se dio cuenta de que tenía parásitos, y decidió ayudarla quitándole unos cuantos

Image credits: Jerome Evangelio

Está terminantemente prohibido tocar a las ballenas en todo el mundo, pero en algunas zonas concretas se permite si es la ballena la que inicia el contacto.

Arrancar crustáceos parásitos no suena como una forma entretenida de pasar el rato, pero considerando que le haces un favor a una criatura enorme e inteligente como una ballena, es un pequeño precio a pagar por la interacción.

Es increíble pensar que cada vez que ve a Paco, la ballena sabe que sentirá alivio ante los parásitos. Si a las ballenas les gusta cotorrear entre ellas, seguro que solo tiene buenas palabras para el capitán.

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Cuando Paco le quitó algunos parásitos, la ballena se volvió a acercar para que continuara

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Image credits: Jerome Evangelio

Acariciar animales, incluso los más pequeños, trae mucha alegría. Pero, ¿cómo sería acariciar a una ballena? Avistarlas es algo mágico, y el capitán cree que les devuelve el favor quitándoles esos molestos parásitos. «Lo he hecho varias veces, con esa misma ballena y con otras. Es muy emocionante,» cuenta Paco.

El haber formado esta amistad única con la ballena ha hecho que Paco aprecie a estos magníficos animales aún más: «He aprendido al ver su comportamiento, que hay cierta nobleza en ellas. Son increíbles.»

Ahora el capitán ha sido designado su desparasitador: no es un trabajo glamuroso, pero la amistad de las ballenas bien lo merece

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Parece que pasan buen rato juntos

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Image credits: Jerome Evangelio

Esperamos que esta historia sirva hoy como recordatorio de las maravillas del mundo y de las mejores cualidades humanas: poder querer a nuestros amigos pequeños, o gigantes en este caso.

Los animales no tienen que hablarnos para poder entenderlos. Con paciencia, dedicación y respeto hacia ellos, podemos ganarnos su confianza, y con el tiempo, quizá, su amistad, igual que Paco y sus amigas ballenas.

En Facebook, los comentarios estaban llenos de adoración hacia esta increíble amistad: