La tolerancia es una virtud percibida como algo muy importante para construir una sociedad saludable y pacífica. De algún modo, personifica el progreso histórico de la humanidad durante los años. Pero, una pregunta: ¿se supone que la tolerancia tiene un límite?

En 1945, el filósofo Karl Popper presentó un concepto llamado la “paradoja de la tolerancia”: La tolerancia ilimitada lleva a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia hasta a aquellos que son intolerantes, si no estamos preparados para defender una sociedad tolerante contra el azote de los intolerantes, los tolerantes serán destruidos, y la tolerancia con ellos. En otras palabras, si la sociedad es tolerante con todo, los intolerantes la acabarán destruyendo. Por ello, es importante, en el nombre de la tolerancia, tener el derecho de no tolerar a los intolerantes.

La historia de hoy está relacionada con este concepto. Un tuitero llamado @IamRageSparkle compartió hace poco su historia con un camarero que vio a un cliente con símbolos nazis en la ropa y lo echó del bar. Esta historia nos muestra lo importante que es ver las verdaderas intenciones de la gente y no tolerar nunca la crueldad y a aquellos que eligen apoyar cosas tan terribles.

Este es el hilo en el que @IamRageSparkle cuenta brevemente la historia

Esto es lo que dijo la gente en internet al respecto: