Si no tienes nada que decir, no fuerces la conversación. Sobre todo con temas sensibles.

Nadirah Angail es una profesional de la salud mental que trabaja con mujeres embarazadas y madres recientes, y está harta de la gente que no se da cuenta de lo personal y privada que es la decisión y la capacidad de dar a luz.

“Cuando o si das a luz es algo que depende de muchas variables, pero la gente no piensa en ello cuando hace esas preguntas,” dijo Nadirah.  Para ilustrar lo dañinas que pueden ser, escribió un texto honesto y elocuente titulado “Mind your own womb” (Preocúpate de tu propio útero).  Este emotivo artículo se adentra de forma inteligente en la vida de 3 mujeres ficticias, mostrando que siempre hay algo más bajo la superficie.

Más información en: nadirahaangail.wordpress.com (via brightside)

En algún lugar, hay una mujer de 30 años y sin hijos

Image credits: Rabbit Hole/OddLot Entertainment (not the actual photo)

La gente le pregunta: “¿Aún no tienes hijos?”. Su respuesta cambia según el día, pero suele venir con sonrisas forzadas y autocontrol. “Aún no,” responde con una risita, ocultando su frustración. “Bueno, no sé a qué esperas. El reloj no se para, ya sabes,” dice la interlocutora antes de irse, feliz consigo misma por ofrecer su sabiduría. La mujer aguanta su sonrisa, pero cuando está sola, llora… 

Llora porque se ha quedado embarazada 4 veces y en todas sufrió abortos espontáneos. Llora porque comenzó a intentarlo en su noche de bodas, y eso fue hace 5 años. Llora porque su marido tiene una ex-esposa que sí le dio hijos. Llora porque quiere probar la fecundación in vitro pero no se lo puede permitir. O porque sí ha podido costearselo, varias veces, y sigue sin hijos. O porque su mejor amiga no quiere ser vientre de alquiler, ya que “sería demasiado raro”. Llora porque la medicación que tiene que tomar le impide quedar embarazada.

Llora porque su marido se culpa a sí mismo y esa culpa hace que la convivencia sea difícil. Llora porque todas sus hermanas tienen hijos, incluso la que no quería tenerlos. Llora porque su mejor amiga está embarazada, o porque ha sido invitada a otra fiesta de bebés. Llora porque su madre le pregunta a qué espera, o sus suegros quieren ser abuelos. Llora porque su vecina tiene gemelos y los trata fatal. Porque las adolescentes de 16 años se quedan embarazadas sin intentarlo. Llora porque es una tía increíble, porque ya tiene nombres pensados y una habitación vacía en la casa. Llora porque tiene mucho que ofrecer. Porque él sería un gran padre, y ella una gran madre, pero no puede ser.

En algún lugar, hay otra mujer, de 34 años y con 5 hijos

Image credits: francois karm

La gente le dice: “¿5? Madre mía, para ya”, y luego se ríen porque ese tipo de comentarios son divertidos. Ella también se ríe, pero no sinceramente, y cambia de tema, como siempre, dejando pasar la falta de respeto, como cada día. Y cuando está a solas, llora… Llora porque está embarazada de nuevo y siente que tiene que ocultar su alegría. Llora porque siempre quiso una gran familia y no entiende por qué a la gente le molesta. Porque no tuvo hermanos y se sintió muy sola de niña. Llora porque su abuela tuvo 12 y le gustaría ser como ella.

Llora porque no se imagina la vida sin sus hijos, pero la gente la trata como si fueran un castigo. Porque no quiere ser tratada con pena. Llora porque ella y su marido son perfectamente capaces de mantener a su familia, pero eso no parece importar. Porque la gente asume que es una irresponsable y está harta de los comentarios. Llora porque no se mete en asuntos ajenos. Porque a veces duda de sí misma y se pregunta si debería haber parado hace 2 hijos. Llora porque la gente es muy maleducada y ella solo quiere vivir en paz.

Otra mujer, de 40 años y 1 hijo

Image credits: Victoria_Borodinova (not the actual photo)

La gente le dice “¿Solo uno? ¿No has querido más?”. “Estoy contenta con el que tengo,” dice tranquilamente, una respuesta que ha dado incontables veces. Es muy creíble, nadie sospecharía que llora cuando está a solas… Llora porque su único embarazo fue un milagro. Porque su hijo aún le pide un hermanit@. Llora porque siempre quiso 3 al menos. Porque su 2º embarazo tuvo que ser interrumpido para salvar su propia vida. Llora porque su médico dice que sería “de alto riesgo”. Porque tiene dificultades para cuidar del hijo que tiene.

Llora porque su marido murió y no ha vuelto a encontrar el amor. Llora porque su familia cree que uno es bastante. Llora porque está inmersa en su trabajo y no puede dejarlo. Porque su depresión postparto fue terrible. Llora porque tuvo una histerectomía. Porque quiere otro bebé, pero no puede tenerlo.

Estas mujeres están en todos lados. Son nuestras vecinas, nuestras amigas, nuestras compañeras o hermanas, o primas. No les sirven de nada nuestras opiniones o consejos. Sus úteros son suyos. Respetemos eso.

Image credits: Joey Thompson (not the actual photo)

Cuando preguntamos cuál es la mejor respuesta ante esto, Nadirah afirma que depende de lo cómoda que se sienta la mujer plantando cara: “Podría ser directa y decir que eso es inapropiado y de mala educación, pero no todo el mundo se siente cómodo haciendo eso, sobre todo si es a un familiar mayor. En ese caso, es más fácil decir lo menos posible. Si preguntan cuando va a tener un bebé, se puede decir “Cuando sea el momento adecuado” y cambiar de tema. Se puede ser breve y amable, pero no hay que sentirse forzada a compartir información privada.”

Nadirah añade que cuando publicó su artículo, recibió muchas respuestas de mujeres que no querían hijos: “Se sintieron dejadas de lado, y no era mi intención. Esto está escrito de tal forma porque está basado en conversaciones reales que he tenido sobre el tópico de querer hijos. Pero por supuesto, hay que mostrar el mismo respeto a las mujeres que no quieren tenerlos. Es su cuerpo y su elección.”

La gente quedó conmovida con el texto de Nadirah