Cuando ha sido un día largo y agorador en el trabajo, ya falta poco para cerrar y te mueres de ganas, pero parece que no pasan los minutos… sabes lo que se siente. Mentalmente ya no estás en el trabajo, así que esa llamada, ese email, ese cliente que entra por la puerta en el último momento… te suelen pillar desprevenido y te irritan.

La mayoría de nosotros, en una situación así, intentaríamos escurrir el bulto, librarnos de la responsabilidad y marcharnos a casa. Esta es la historia de un hombre que no hizo eso. Su corazón le dijo que no se marchara, y fue la mejor decisión que haya tomado nunca.

Lee esta preciosa historia ilustrada aquí debajo. Originalmente se publicó en la web Not Always Right, y trata sobre una niña enferma, una madre desesperada y un amable fotógrafo. El final es totalmente inesperado, así que mejor ten pañuelos a mano.

La gente reaccionó emocionada antes esta elocuente historia de amabilidad humana