Con el éxito llega la imitación, que puede ser la forma más alta de adulación… si se hace bien. Por desgracia, la línea que separa la inspiración del plagio puede ser borrosa cuando hay una mala comunicación. Esta es una de esas veces y tiene que ver con la leyenda del webcomic Adam Ellis, cuyas viñetas es muy probable que hayas visto en tus redes sociales.

Ellis, que tiene más de 1,7 millones de seguidores sólo en Instagram, detalló cómo los codirectores Andrew Butler y James Wilson supuestamente copiaron (o se inspiraron fuertemente, según el punto de vista) uno de sus cómics para su película “Keratin”. Ellis explicó todo sobre la mala comunicación de los cineastas con él y su aparente falta de voluntad para, al menos, poner su nombre en los títulos de crédito.

Varios festivales ya han retirado su apoyo a la película de Butler y Wilson. Los codirectores ya le habían dicho a Ellis que su cortometraje se inspiraba en uno de sus cómics; sin embargo, parece que no le pidieron permiso y supuestamente ignoraron sus preocupaciones adicionales. Aunque algunos abogados se han puesto en contacto con Ellis, éste no tiene previsto litigar contra la pareja. Ellis también declaró a Newsweek que, aunque los cineastas le hubieran pedido permiso, no se lo habría dado. Tanto Butler como Wilson parecen haber cerrado por completo todas sus cuentas en las redes sociales y otras formas de contacto con el público.

Queríamos saber más sobre lo que pueden hacer los artistas para disuadir a otros de robar su trabajo, así que nos pusimos en contacto con el Freelancer Club, que lucha por los derechos de los creativos autónomos y contra el trabajo no remunerado. Matt Dowling, el fundador del Freelancer Club, dijo a Bored Panda que en las industrias creativas, que te tomen las ideas sin permiso o crédito es algo “extremadamente común”. Según Dowling, “muchas empresas y personas asumen que pueden simplemente buscar en Google una foto, un clip de vídeo, una ilustración o una animación y utilizarla sin permiso.” Sigue leyendo para conocer más de sus ideas.

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El conocido dibujante de cómics Adam Ellis afirma que dos cineastas plagiaron su cómic para hacer su cortometraje ‘Keratin’

Fuente: Adam Ellis

Ellis dio ejemplos de cómo la película copia su cómic plano a plano

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También compartió cómo los cineastas se pusieron en contacto con él para decir que se habían inspirado en su cómic. Sin embargo, a Ellis no le gustó mucho que no le pidieran permiso y que no le dieran el reconocimiento correspondiente

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Dowling, creador del Freelancer Club y una de las principales voces de la comunidad creativa de autónomos, explicó a Bored Panda que la primera medida que pueden tomar los artistas para proteger su trabajo es la preventiva. “Poner una marca de agua digital a tu trabajo y utilizar una herramienta de seguimiento online que muestre dónde se utilizan las imágenes. Este método aún no es 100% infalible, pero es un buen punto de partida”.

Una vez que un artista ha descubierto que su obra está siendo utilizada sin su permiso expreso, puede adoptar “un enfoque audaz” enviando una carta legal exigiendo el pago. Sin embargo, lo más habitual es que los artistas envíen cartas de “cese y desistimiento” pidiendo que se retire su contenido. Puede descargar una plantilla de “requerimiento de cese” aquí.

Dowling subraya que es fundamental proteger tu obra creativa, independientemente de que quien la utilice sin tu permiso sea un ingenuo o trate de ganar dinero rápido. “Cada caso es individual y hay que tener en cuenta ciertos factores. En primer lugar, hay que determinar si existe un caso para empezar. ¿El infractor ha publicado descaradamente material protegido por derechos de autor o ha plagiado una obra? ¿Se ha utilizado en una campaña publicitaria global o en un blog personal? ¿Han dañado su marca? En función de la gravedad del caso, puede decidir cómo desea proceder”.

Señaló que las cosas se complican cuando una obra ha sido alterada: “En los casos en los que no está claro si se han infringido los derechos de autor, por ejemplo, una empresa ha alterado una obra o ha tomado una sección de contenido y la ha reutilizado, las cosas se complican mucho más”.

Dowling continuó: “Una vez que se ha determinado que efectivamente ha habido una infracción, corresponde al titular de los derechos de autor (el propietario de la obra) decidir cómo proceder. Tal vez se trate de un error honesto, en cuyo caso puede enviar un correo electrónico amable explicando lo que ha ocurrido y solicitando al infractor que retire el contenido, o en el caso de una estafa flagrante, puede desear emprender acciones legales. A menudo, se puede encontrar una solución con una comunicación clara”.

Muchos fans de Ellis se enfadaron porque su obra fue plagiada

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La reacción contra Butler y Wilson ha sido enorme. Su película ya ha sido votada a la baja en IMDb: tiene una puntuación total de exactamente 1 estrella sobre 10.

Sin embargo, no todo el mundo cree que Ellis tenga razón. Por un lado, algunos afirman que no parece que tenga pruebas de que su idea sea completamente única. Por otro lado, algunos internautas afirman que sería mejor calificar la obra de Butler y Wilson de derivada y no de plagio. En este caso concreto, sin embargo, no hay ni una sombra de duda de que Butler y Wilson se inspiraron directamente en el cómic de Ellis.

Pero la idea que Ellis dibujó es algo que mucha gente podría haber ideado (y sin duda lo ha hecho) de forma independiente. Como Internet ayuda a que cada vez más artistas y creativos compartan su trabajo, las ideas están destinadas a repetirse. Es una rama de la invención simultánea, también conocida como el fenómeno del descubrimiento múltiple.

Al fin y al cabo, no hay nada nuevo bajo el sol. Y es una idea bastante reconfortante que todos seamos muy parecidos. Aunque hace que ser completamente original sea mucho más difícil. Además, con lo abierto y accesible que es Internet, todo el mundo se inspira constantemente en los demás y trabaja con múltiples ideas que ha encontrado en la red. Es prácticamente imposible vivir en una burbuja en la que no tengas acceso a esa inspiración, a menos que te desconectes de la tecnología y te adentres en el bosque.

Pero, al fin y al cabo, esta historia es una lección sobre la importancia de pedir permiso y dar el debido reconocimiento a los artistas. La respuesta de esos artistas a la hora de inspirar a otros creativos es algo totalmente distinto. ¿Qué pensáis de la situación, queridos pandas? ¿Hay lados claros en blanco y negro en esta historia o veis la situación con matices de gris? ¿Creéis que todo este drama podría haberse evitado con una mejor comunicación? Compartid vuestras opiniones en la sección de comentarios más abajo. Y recordad que siempre hay que reconocer el mérito cuando es necesario.

Sin embargo, no todos se apresuraron a juzgar

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Fuente: Adam Ellis

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