“Los diamantes son el mejor amigo de una chica”, dijo Marilyn Monroe, pero los millennials parecen preferir pagar sus impuestos y tener comida sobre la mesa. Aunque todos parecen culparles por “matar” industria tras industria, en lo que se refiere a piedras preciosas, tiene sentido. Las investigaciones muestran que los millennials tienden a casarse más tarde en la vida que sus padres y abuelos. También están más centrados en dar prioridad a sus finanzas, y el problema ético que conlleva esta industria. Todo comenzó en los años 30 como una ingeniosa campaña de marketing, pero cuando lo piensas… ¿realmente merecen la pena los diamantes?

Image credits: ilovebutter

Este ex-vendedor de joyería tiene un buen consejo para aquellos de vosotros que queráis ahorraros la ruina que es comprar un diamante, pero por alguna razón queréis guardar las apariencias.

Esto es lo que dijo la gente: