Las cicatrices tienen mala reputación. A menudo se ven como feas, peligrosas, criminales y algo que esconder o de lo que avergonzarse. En la cultura popular, son los chicos malos los que tienen cicatrices.

Con razón tanta gente se siente insegura sobre ellas. Sophie Mayenne, de Londres, Inglaterra, está trabajando para cambiar estas percepciones a través de su proyecto de fotografía 'Detrás De Las Cicatrices', una serie de conmovedoras fotografías de gente con sus cicatrices y las historias que hay detrás.

"Como fotógrafa siempre me ha atraído el trabajo crudo y sin retocar, y lo que nos hace diferentes a los unos de los otros -aquí es donde se origina mi interés en las cicatrices," contó Sophie a Bored Panda. "Cuando empecé el proyecto recuerdo decir que, si puedo suponer una diferencia para al menos una persona, entonces habré tenido éxito. A medida que el proyecto ha ido creciendo, tan solo espero que llegue a más gente y siga teniendo un impacto positivo."

Sus sujetos, a menudo inseguros y vulnerables tras años escondiendo sus cicatrices, así como el trauma psicológico con el que puede que carguen, han acogido su proyecto con entusiasmo. "La respuesta ha sido realmente positiva -y verte a ti mismo a través de los ojos de un fotógrafo puede ser una experiencia poderosa," nos contó Sophie. "Para alguna gente, la experiencia en la sesión de fotos puede ser muy terapéutica, ya que puede que no hayan compartido antes sus experiencias, y para otros supone consolidar el nuevo amor que sienten por sus cicatrices y su cuerpo."

Parece que el proyecto de Sophie está sin duda teniendo el impacto positivo que se propuso conseguir, ya que la gente se siente inspirada para contar sus historias y deshacerse la carga de la inseguridad. "A medida que más gente sabía del proyecto, más gente se ponía en contacto," contó a Bored Panda. "Espero poder hacer en el futuro un libro de las series con las que la gente del pasado y del presente puedan identificarse."

"Estas, en mi opinión, son algunas de las mejores y más honestas imágenes que he tomado nunca."

Continúa hacia abajo para ver algunas de las fotos del fantástico e inspirador proyecto de Sophie, así como breves descripciones de las historias que tienen detrás. ¡Haznos saber qué piensas en los comentarios!

Más información: Website | Instagram

#1

Tracey

Tracey

"Mi nombre es Tracey. Soy una madre de 45 años. En 2012, mi médico de cabecera me diagnosticó un resfriado común que empeoró drásticamente. Se me administró medicación para el resfriado, la cual me hizo sentir fatal. Llamé al 999 y alguien vino a verme. Dijeron que todo estaba bien. Todo estuvo bien durante 40 minutos o algo así. Le pedí a mi hija que hiciese la cena, y después me fui al piso de arriba a tumbarme -y no me desperté. Mi hija llamó al 999 y ella y mi amiga Chyle se subieron en una ambulancia de camino al Kings College Hospital. Cuando desperté, me sentía confusa. No reconocía a mi hija ni a mi amiga. Me hicieron un escáner y descubrieron que tenía dos tipos de meningitis. Se me indujo un coma durante un mes. Cuando desperté, no podía hablar. Mi hija venía a verme a diario -podía escucharla pero no podía responder, lo cual me enfadaba. Después descubrí que me habían puesto tubos de alimentación en la garganta -me dijeron que no dejaba de intentar arrancármelos. Estuve en cuidados intensivos durante más de dos meses antes de tener un ataque al corazón. Mientras sufría el ataque, los médicos encontraron un tumor en una válvula de mi corazón y un agujero en el corazón. Reemplazaron la vávula con una de titanio que hace tic tac como un pequeño reloj. Después de la operación me pasaron de vuelta a cuidados intensivos, pero esta vez estaba en una habitación aislada por la meningitis y la recuperación. Después de un mes me hicieron una traqueotomía, la cual me permitió hablar y comunicarme con los médicos, las enfermeras y mi familia. Durante un tiempo no pude hablar bien y solo podía comunicar lo básico y hablar un poco. Me resultaba difícil entender a los otros, pero lo intentaba con respuestas de una palabra. En abril me enviaron al ala de neurología del hospital Lewisham, donde los médicos me enseñaro cosas básicas como contar, hablar, caminar, comer, beber, lavarme y vestirme. Durante el primer mes no podía andar bien así que me dieron una silla de ruedas -y después un andador para caminar por los pasillos del ala llamado "Frank Cooksey". Los cocineros del ala no dejaban de alimentarme ya que tenía una talla 2-4. Después de semanas caminando por el ala del hospital, me dejaron caminar por el hospital con familia, amigos y equipo del hospital."

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#2

Mercy

Mercy

"Mis cicatrices son de un incendio relacionado con la violencia doméstica. Me quemé a los 29 años y el proceso de asimilarlo ha sido complicado. El consuelo que recibo de mis cicatrices es que me han hecho quien soy ahora. Las llamo la joya más preciosa y cara que poseo. He sobrevivido y, si que me hagan una foto y exponer mis cicatrices puede ayudar a alguien más, ¡eso me vale!"

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Yoselyn Carrillo
Miembro de la comunidad
Hace 2 años

hermosa :)

#3

Megan

Megan

"Cuando tenía 14 años rescaté a un caballo llamado Fly, e inmediatamente me enamoré de él. Una mañana me encontraba alimentando a los caballos en el campo (como cada mañana). Fly intentó golpear a otro caballo que tenía detrás, pero falló y me golpeó a mi en la cara, justo debajo de mi sien izquierda. Al principio me quedé en shock, era joven y estaba sola en un campo cubierta de sangre. No obstante, después de algunos viajes al hospital la cicatriz es ya parte de mi cara. Ya han pasado 4 años desde el golpe, la cicatriz se ha adherido al hueso del pómulo y por eso se nota tanto. Aunque se me presentase la oportunidad de quitar la cicatriz, nunca lo haría. ¡No creo que la belleza tenga que ser simétrica!"

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#4

Maya

Maya

Los últimos meses han sido todo un reto a medida que el estado de mi piel se deterioraba enormemente. Desde los 18 meses de edad, cuando fui diagnosticada con epidermolisis bullosa, hasta principios de este año, pude vivir una vida casi normal a pesar de mi piel, era fácil de esconder y de tratar. Pero a principios de este año empecé a empeorar rápidamente y ahora puedo hacer menos cosas que antes. Mi seguridad en mi misma y mi autoestima son casi inexistentes al mayor parte del tiempo. Una gran parte de mis días la paso tratando mi piel o sufriendo por ella. Pero ahora, más que nunca, necesito recordarme que sigo siendo la antigua yo. Sigo siendo preciosa y esta enfermedad con la que tendré que lidiar durante el resto de mi vida no me define como persona. Siempre será una gran parte de mi vida pero nunca dejaré que la domine. La EB es tan rara que hay muy poca concienciación sobre ella y en muchos casos pone en peligro tu vida, así que publico esto no solo por mi sino para todo aquel que está sufriendo. Por la falta de conocimiento, los fondos destinados a pruebas e investigación son tan limitados que yo probablemente nunca tenga acceso a una cura. Por mucho que eso me enfade, tan solo espero que los niños del futuro tengan acceso a más tratamientos y una posible cura. Si a alguien le importa lo suficiente como para saber más sobre la EB, que busque en Google "Debra eb".

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Aurora Rodriguez Gomez
Miembro de la comunidad
Hace 2 años

Tienes un rostro hermoso pequeña y una gran fuerza interior!!!

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#5

Agnes

Agnes

"En 1997, a los 7 años, sobreviví a una explosión de gas. He recibido 27 cirugías reconstructivas. Siempre me he sentido cómoda con mis cicatrices, para mi son preciosas y te cuentan historias diferentes. Son especiales."

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#6

Isabella

Isabella

"Hoy estoy un poco enfadada con el mundo. Me enfada que hayan pasado 2 años y 2 días y todavía no me sienta completa. Me han abierto y me han cosido y puesto grapas, pero hoy no me siento entera. Me enfada que mis recuerdos y sueños de lo que pasó se mezclen con el presente. Han pasado 2 años y 2 días y hoy no me siento bien. Pero lo haré."

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#7

Leo

Leo

"Cuando tenía 20 años iba a tomar un atajo a través del parque local cuando me di cuenta de que la valla había sido cerrada. Decidí escalar por encima de la reja, me resbaló el punto de apoyo y se me enganchó la cara por dos sitios. Los barrotes me atravesaron la cara. Por suerte, el trabajador del parque se dio cuenta de qué había pasado y llamó a una ambulancia. Sentía que mi aspecto había sido arruinado por el accidente, pero seguí como si nada. A menudo la gente piensa que he estado en una pelea o he sufrido un ataque de cuchillo, así que piensan que soy una mala persona."

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#8

Bintu

Bintu

"Cuando era joven, tiré una taza de té hirviendo de la encimera. Como resultado, me quemé el hombro izquierdo hasta el pecho izquierdo y el estómago. Mi cicatriz lleva conmigo desde que tenía 11 meses de edad -es todo lo que conozco, ni siquiera recuerdo mi cuerpo sin cicatriz. Tengo días más seguros en los que digo "No es más que una cicatriz". Estoy segura de que todo el mundo tiene una cicatriz. Sin duda he tenido mis días malos, pero solo cuando conozco a alguien nuevo y se me quedan mirando con disgusto. Me hace pensar, Dios mío, ¿tengo algo en el cuerpo? Y después recuerdo "la quemadura" lol. Llevo esta cicatriz porque forma parte de mi. No es más que una cicatriz."

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#9

Chloe

Chloe

"Empecé a autolesionarme a los 13 años y siempre he luchado con ello desde entonces. El problema con las autolesiones es que empeoran progresivamente y acabas haciéndote cada vez más daño a ti misma del que creías posible cuando empezaste. Es una verdadera adicción y llegas al punto en el que los cirujanos te dicen que la cirugía plástica no puede arreglar el aspecto de las cicatrices, así que lo único que puedes hacer es quererlas tanto que las connotaciones negativas que vienen con las autolesiones desaparezcan poco a poco junto a todo el dolor relacionado con las cicatrices. Mis cicatrices cuentan mi historia, y nunca dejaré que las ideas u opiniones de nadie cambien eso."

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#10

Zuzanna

Zuzanna

"Yo nací sin ambos radios. Cuando tenía un año pasé por la primera cirugía en mi mano derecha. Un año después, los médicos decidieron operar la izquierda. Dos médicos diferentes operaron mis manos. La primera operación fue bien. Durante la segunda, hubo algunas complicaciones. Los médicos no sabían que los huesos de mi mano izquierda eran diferentes de los de la derecha. A los 15 años, me di cuenta de que en mi muñeca izquierda pasaba algo. Tuve que pasar por cirugía de nuevo. Esta enfermedad se llama hemimelia y un caso como el mío se da en 1 de cada 100,000 personas. Siempre he tenido un gran problema con mis cicatrices -no podía aceptarme a mí misma por ellas y el resto de gente también tenía problemas con ellas. Ahora pienso que esto es lo que soy. Por fin siento que no tengo que esconderlas, porque esta soy yo de verdad."

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#11

Sam

Sam

"A los 14 años jugué con un arma y eso me llevó a toda una vida en silla de ruedas. Pero, a pesar de lo que puedas pensar, nunca he encontrado una razón para ser victimizada por mi condición. Mis cicatrices espirituales y físicas me han hecho más fuerte, empoderada. Quería ser jugadora de tenis, así que me convertí en jugadora de tenis. Quería ser modelo y, adivina... soy modelo. Como modelo de diversidad, trabajo en la industria de la moda representando a personas que tienen limitaciones pero que no están limitadas. Aman, luchan, ganan, pierden. Son reales y mi historia las ayuda a ver lo preciosas y significativas que son. Incluidas todas las cicatrices."

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#12

Isabella

Isabella

"Durante el verano del '15 estuve en un incendio en una casa. Mi ropa y mi forma de vida se incendiaron. Pasé el verano en la unidad de quemados en Fulham Road. Mis cicatrices y el tejido cicatrizado siguen cambiando, pero yo nunca me he sentido más bonita."

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#13

Adele

Adele

"En 2014 fui diagnosticada con Ewings Sarcoma, un cáncer de huesos. Recibí quimio durante casi un año y varias cirugías para trasplantar huesos en mi brazo. Me sacaron trozos de hueso de la pierna y el muslo. En una ocasión, el trasplante se rompió, así que pasé por una importante cirugía que llevó 8 horas. En dos años he tenido 10 operaciones y tengo una programada para noviembre de 2017."

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#14

Abi

Abi

"Cuando tenía 27 años me diagnosticaron un tipo de cáncer raro y extremadamente agresivo llamado Osteosarcoma. Los médicos creen que tenía el tumor desde que tenía 26. Me dolía el brazo derecho al dormir, siempre que cortaba verduras y me vestía. Fui a ver a un quiropráctico, él me movió el brazo y yo grité. Me dijo que tenía un músculo dañado y que era muy dramática. Sin él saberlo, lo que se encontraba detrás de mi grito "dramático" era algo bastante siniestro. Estaba viviendo en Sudáfrica, Ciudad del Cabo, y acababa de recibir mi visa para vivir allí. Estaba trabajando con víctimas del tráfico sexual de mujeres y apoyando a mujeres y niños maltratados. Acababa de empezar a ayudar en un grupo de apoyo cuando una de las niñas se acercó a mí y me dijo: "Tú no me conoces pero quería hacerte saber que he tenido 3 sueños seguidos muy reales sobre ti. En ellos vienes a mi casa, y cuando me despierto siento la presencia de Dios, así que creo que tienes que venir a mi casa." Yo soy una persona bastante espiritual, y había tenido sueños durante mi infancia que se habían hecho realidad, así que pensé en ir a verla. El día que fui a su casa, ella no estaba. Mientras caminaba por su jardín, sentí que su perro iba a venir a por mi. El perro parecía tranquilo, así que simplemente cerré la puerta y, mientras metía el brazo para cerrarla, escuché al perro ladrar y saltar para morderme, así que salté hacia atrás y mi brazo se partió con la caída. Mi amiga me llevó al médico. Me hicieron un escáner y mostró que la rotura había sido muy limpia. La cara del médico cambió cuando vio mi escáner. Me citó para ver a otro médico la mañana siguiente. A mí me dolía tanto que en realidad ni me pregunté por qué me enviaba a otro médico. Cuando lo vi la mañana siguiente me hizo todas las preguntas típicas del cáncer: has perdido peso, has sangrado, y así. Dijo que algo había estado erosionando mi hueso -el corazón me latía fuerte pensando en todo lo que podría ser. Entonces dijo esas palabras tan temidas que, literalmente, me dejaron sin aliento: lo más probable es que tengas cáncer."

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#15

Iris

Iris

"Hoy soy una mujer fuerte e independiente gracias a mi madre y por lo que ha pasado. Todo ha sido parte de mi proceso. Todo empezó cuando tenía 5 meses. Mientras echaba una siesta, un lado de mi cama empezó a arder y perdí dos dedos. Llevó un año de recuperación en el hospital y 25 años para aceptarlo. He pasado por incómodos apretones de mano y miradas, susurros de niños y por esconderlo a toda costa, lo cual significaba usar siempre mi otra mano. Por lo que pasó, mi madre crió a una luchadora que ya no tiene miedo de quién es. No voy a esconderlo, aunque sigue doliendo cuando muevo la mano y, a veces, es una lucha mental aceptarlo por completo."

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#16

Barbara

Barbara

"En 2014 fui diagnosticada con angiosarcoma del pecho, un raro y agresivo cáncer. Tres cirugías y dos tratamientos de quimioterapia después estas son las cicatrices que llevo. La operación más reciente fue una cirugía innovadora que incluía retirar el esternón y cuatro costillas, que son reemplazadas por cemento quirúrgico, músculo de mi espalda y un injerto de piel. Me llevó mucho tiempo poder aceptar mis cicatrices. Documentan mi viaje y el coraje y la fuerza que no pensé que tenía. Recientemente supe que el cáncer había vuelto. Sorprendentemente, me siento en paz."

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#17

Hannah

Hannah

"Mi cuerpo es un carrusel de cicatrices -las nuevas llegan, escogen una parte y hacen un nido en la constelación que tengo grabada en la piel. Con el tiempo, algunas desaparecerán hasta que ni siquiera recuerde la primera vez que apreté mi dedo contra la piel arrugada y le di la bienvenida al grupo. Hay cicatrices de autolesiones que se remontan más allá de lo que puedo recordar, algunas tan difusas que olvido que están ahí hasta que un cambio de luz me las muestra otra vez, otras son firmes sobre el tejido con manchas. Son burbujas de biopsias de piel, cicatrices de cirugía y un tapiz de señales de desaciertos alcoholizados que nunca olvidaré. Es un lienzo que, en líneas generales, he llegado a aceptar, reírme de él y aprender de él. La capa más profunda de cicatrización, no obstante, siempre ha sido la más compleja de domar. Las cicatrices que atraviesan mi cuerpo son un regalo intercambiable de una enfermedad autoinmune llamada morfea. La naturaleza de esta enfermedad significa que mi piel probablemente nunca deje de adquirir estos nuevos colegas; en su lugar, vienen y van en tonos "que te jodan". Hay antiguos moratones que poco a poco se difuminan en una red en mi estómago a partir de los dos primeros brotes, zonas blancas calcificadas que alcanzan un límite y lesiones brillantes que acaban de surgir. Si fuesen estáticos, estoy segura de que estaría más cerca de aprender a amar la piel dentro de la que estoy, pero su naturaleza tempestuosa hace que sean difícil de ignorar. Algunos días son tan sensibles que un roce de tela puede provocarme escalofríos y ducharme se ha convertido en una estraña danza que nunca quise aprender, saltando entre la sensibilidad al agua caliente, después el agua fría y después frotar. No obstante -con un pequeño empujón y un intento de verlos desde una perspectiva externa- estoy aprendiendo a amar cada uno de ellos a medida que aparecen. Son parte de mi: cada peca, lunar, cicatriz, tatuaje, moratón y lesión están entrelazados en un arcoiris que se extiende por mi piel. Así que voy a abrazar cada nueva marca porque son un recordatorio de cada batalla que he luchado en este cuerpo. A medida que colecciono nuevas cicatrices, aprenderé a navegar entre la evolución a medida que surge."

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#18

Grace

Grace

"Me las arreglé para pasar entre 1993-2004, hasta que tuve 21 años, sin ningún problema de salud. Ningún hueso roto, ninguna enfermedad seria y, de pronto, estaba pasando por cirugía cerebral. Me alegré de forma muy estúpida de no perder tanto pelo cuando tuve las 2 operaciones con un año de diferencia. Ni siquiera perdí demasiado durante la radioterapia. Ahora tengo una línea que da la vuelta a un lado de mi cabeza por la que nunca crecerá pelo. Me encanta. La veo cada día y la abolladura en mi cabeza por debajo, y el bulto donde el músculo se soltó y reagrupó. Me recuerda por lo que he pasado y cómo no solo sobreviví, sino cómo arrasé. A principios del año que viene (2018) me "reabrirán" la cicatriz de la cabeza -van a reconstruir mi cara abollada. Espero el mejor resultado, pero también conservar esta línea casi perfecta y pronunciada. La cicatriz de mi barriga s más reciente. Esa ha sido más difícil de asimilar -pero estoy intentando no darle demasiado poder. Yo mando. Mi cuerpo es una colección de marcas y recuerdos. Es un mapa de mí misma. Algún día dejaré este mundo, escaparé de mi piel y dejaré atrás toda forma amada, tan amada, por mí y por otros, ¡habrá estado habitada!"

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#19

Michelle

Michelle

"He pasado por 15 operaciones, un tumor cerebral, un intestino perforado, una obstrucción en el colon, un quiste en mi cerebro y una condición llamada Hidrocefalia. Crecí sin darme cuenta de que mi cuerpo era diferente hasta que un día me puse un bikini y me encontré con miradas de lástima y shock. Pensé que la solución era esconderlas y nunca hablar sobre ellas pero, de hecho, lo que me ayudó fue exactamente lo contrario. Cuando tenía 21 años, por fin empecé a abrazar mis cicatrices y aceptar mi cuerpo por lo que es. Para celebrarlo, lancé una campaña llamada #scarrednotscared (#concicatricesnoconmiedo) porque sabía que no podía estar sola. No quería que nadie se sintiese aislado dentro de sus problemas con las enfermedades y el dolor crónico, y se convirtió en la plataforma perfecta para eliminar la vergüenza por nuestras cicatrices y nuestros cuerpos en general."

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#20

Jamie

Jamie

"Nací a las 24 semanas, con un peso de medio kilo. Las grandes cicatrices que atraviesan mi estómago son porque mi intestino todavía no se había desarrollado del todo, dando como resultado pequeños agujeros por mi intestino que causaron septicemia. Los médicos lo describieron como operar un espagueti. La cicatriz de debajo es el resultado de llevar una bolsa de ileostomía. La cicatriz con forma de estrella bajo mi axila es de donde se colocó un tubo para poder alimentarme. La cicatriz que atraviesa mi cuello es de un tubo que se colocó para recibir la medicación. Mi madre siempre me recuerda que mi cicatriz debía reducirse a medida que crecía, pero en su lugar creció conmigo como un recordatorio para siempre apreciar la vida."

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#21

Nell

Nell

"Mis cicatrices surgieron cuando estuve en coma durante 90 días. Las de mi cara, cuello e ingle son porque estuve en un sistema de soporte vital conocido como ECMO (Oxigenación por membrana extracorpórea) -mis pulmones estaban devastados por una neumonía necrotizante y tuvieron que parar mi respiración- que oxigenaba mi sangre y me mantuvo viva durante 66 días. Las otras cicatrices redondeadas son de los drenajes del pecho porque los dos pulmones habían colapsado y una infección y el aire estaban atrapados en mi cavidad pectoral. La cicatriz de la espalda es de la cirugía por la que pasé porque tenía el pecho tan lleno de sangre que estaban afectando a mi corazón. Todo esto empezó cuando fui en un viaje escolar a Ardeche, en Francia. Me fui el 26 de junio con el colegio y volví el 24 de octubre. Estuve en un hospital francés en Montpelier, en cuidados intensivos todo ese tiempo. Nunca se rindieron conmigo y lucharon conmigo. Mis cicatrices son el mapa de mi supervivencia y estoy muy orgullosa de ellas. Me dan fuerza e individualidad. Es muy raro que la gente sobreviva a esta infección y, de hecho, yo sobreviví a dos, porque tras la primera neumonía sufrí una segunda infección -una MRSA en el hospital, y entré en fallo multiorgánico. Todos luchamos. Tengo una pequeña cicatriz en la garganta donde me hicieron una traqueotomía -fue extraño no tener voz cuando me desperté, pero no tenía miedo -solo creía."

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#22

Hannah

Hannah

"En abril de 2016 me dijeron que tenía cáncer de mama. Después de varias pruebas y biopsias (de las que tengo algunas cicatrices pequeñas), me operaron una semana antes de mi 27 cumpleaños. No recuerdo demasiado de aquellos primeros días, salvo que vi Los Soprano y pasé mucho dolor. La primera vez que vi la herida estaba inconsolable. Tuve muchos problemas durante los meses siguientes -mis enfermeras me dijeron que había roto el record de mayor período de recuperación después de una tumorectomía. Mi cuerpo rechazó los puntos solubles y tuve un par de infecciones. Un día estaba con amigos y se me abrió la herida por un lado. Para cuando llegué a urgencias la sangre salía a borbotones y mi camiseta estaba empapada, por lo que la cicatriz es mucho más gruesa que la incisión original. Todavía es difícil hablar sobre ello, y todavía no me gusta mi cicatriz, pero estoy cerca. No es fácil tener una cicatriz en una parte de tu cuerpo que es "sexy" - ya no tengo esa relación con mis pechos. Este proceso con el cáncer me ha enseñado mucho, y aprecio a mi cuerpo por hacerlo lo mejor posible y mantenerme con vida. Sé que pronto también apreciaré esta cicatriz, como un recordatorio de la fuerza que tuve para seguir adelante."

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#23

Ela

Ela

"A los 9 años me diagnosticaron escoliosis. Para entonces ya se había clasificado como "severa", con una curva de 40 grados. Al salir de aquella consulta supe que nunca podría ser bailarina de ballet. Desde la diagnosis ha sido complicado que un profesor de danza me enseñe, o me tome en serio. Mi columna estaba tan mal que se doblaba sobre sí misma en un ángulo de 90 grados por encima y 60 por debajo. Tuve que pasar por una cirugía de fusión de columna a los 13 años. Tuve mucha suerte de poder ir a una escuela de danza a los 15 años donde los profesores vieron mi amor por el ballet y se centraron en eso, no mi columna. También me siento muy agradecida de poder ir a una universidad de artes escénicas en la que mis tutores me tratan igual y me ven como alguien con pasión, no discapacidad. Sigo haciendo las paces con mi espalda. Después de seis años sigo sin sentirme "yo", pero tengo que recordarme a mi misma que, de no haber tenido la operación, estaría en una silla de ruedas."

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#24

Maddie

Maddie

"Cuando tenía 9 años, me rompí el brazo montando en bicicleta un día lluvioso y, al caerme, mi apéndice estalló. Toda la atención en el colegio se puso en mi brazo roto hasta que, de pronto, no pude andar o moverme. Vomitaba sin parar, fui al médico y no supieron qué era hasta la última visita. Me dijeron a mí y a mi familia que tenía que ir de urgencia al hospital en ambulancia. Después descubrieron que había desarrollado "pentinitis" y todo el veneno de mi apéndice se había filtrado en el torrente sanguíneo, así que necesitaba ser extraído inmediatamente. Estuve en cuidados intensivos durante meses, encamada, y tuve que volver a aprender a caminar. Perdí muchas clases, pero después descubrí que, de haber ido un día después, hubiera muerto, así que la cicatriz representa que tengo que vivir cada día de verdad."

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#25

David

David

"Las cicatrices de mi brazo izquierdo son de autolesiones durante los últimos 7 años. La cicatriz en la parte superior derecha del abdomen es el resultado de una cirugía para extraer cartílago de las costillas para reconstruir mi oreja izquierda."

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#26

Jessica

Jessica

"Tenía solo 8 años cuando tuve un accidente de tráfico. Estaba con mi amiga y su madre, sentada en el asiento de detrás del coche. No llevaba cinturón. De pronto, un coche apareció de la nada y vino hacia nosotras. Chocamos de forma violenta y el coche dio dos vueltas. Por desgracia, fui yo quien sufrió las peores heridas -cuando el coche daba vueltas, rompí la ventanilla cayendo sobre ella. Me golpeé con la cabeza en el suelo (perdiendo parte de mi pelo), y el coche quedó sobre mi con medio cuerpo dentro y la otra mitad fuera. Me llevaron al hospital en helicóptero. El médico me indujo un coma y me operó el hígado dañado. Sufrí traumas en el pecho y la cabeza. Estuve en coma durante 10 días, y al décimo el médico le dijo a mi madre que no había nada más que hacer y que no sobreviviría a aquella noche. El día siguiente me desperté con una temperatura de 42º por la medicina que me habían dado. El médico le dijo a mi madre que había sido un milagro. Llevo 22 años de mi vida cargando con esta cicatriz y ha sido como un tatuaje que representa un capítulo nuevo."

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Gisati
Miembro de la comunidad
Hace 2 años

Personas valerosas que aprenden a vivir con la adversidad. Excelente trabajo para mostrarnos que somos algo más que piel

#27

Billy

Billy

"A los 18 años fui diagnosticado con Ewings Sarcoma, un raro cáncer de huesos que afecta predominantemente a gente joven. Antes de mi diagnóstico nunca había oído hablar de Ewings y no tenía ni idea de lo mucho que impactaría en mi vida. Parte del proceso de tratamiento incluyó reemplazar mi fémur con titanio, lo cual dio como resultado una cicatriz de la longitud de mi muslo. A menudo siento que la cicatriz puede ser un recordatorio constante del tiempo que pasé enfermo del estómago en el hospital, pero estoy aprendiendo poco a poco a verla como un símbolo de salud, recuperación y una oportunidad de vivir una vida larga. Ahora puedo alejarme y ver más que un cuerpo enfermo, puedo ver a una persona más motivada que antes por la vida."

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#28

Andrea

Andrea

"Mis primeras cicatrices llegaron a los 14 años, mientras jugaba a perseguirnos con mis amigos. Salté por encima de un muro, pero el muro se movió y me quedaron marcas en las dos piernas. Durante años, paranoica por mostrarlas, solo llevé pantalones. Las cicatrices de mi brazo izquierdo y mi cara me las provocó una persona trastornada por venganza, lo peor es que no iban para mí. Me vi envuelta en una pelea donde la persona tenía un vaso en la mano mientras me golpeaba. Yo no me di cuenta hasta que noté la sangre en la cara. No me di cuenta del brazo hasta que miré hacia abajo y lo vi abierto como un pollo. Ahora me quiero por mí misma desde que empecé a Centrarme en Crear Mi Yo Definitivo."

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#29

Lucia

Lucia

"Nací con cinco agujeros en el corazón y llevo esta cremallera desde que tenía 2 semanas de vida. Tuve mi segunda cirugía a corazón abierto a los 2 años de edad y la tercera a los 26 (¡hace 6 meses!) porque mi corazón era demasiado grande. Oh, la ironía de tener un gran corazón -¡física y metafóricamente! Llevo en este proceso toda mi vida y mis cicatrices son un recuerdo de que soy fuerte y puedo hacer cualquier cosa. Cuando era pequeña mis padres se preocupaban por mí, pero después de mi tercera operación este año, he comprendido de verdad la fuerza y la belleza de mi cicatriz. ¡Soy yo! Tener un corazón abierto es un verdadero regalo de la vida, y yo he tenido la suerte de haber sido abierta 3 veces. Solía no poder decir la palabra cicatriz, como si fuese algo maligno y feo, pero ahora la veo como una palabra preciosa. A medida que me hago mayor, más hornada me siento de formar parte del exclusivo "club de la cremallera" y sí, como mujer, ha sido difícil llevar una cicatriz justo en el medio del pecho, al lado de mis pechos (¡Una de las partes más sexis del cuerpo!), pero la forma que tengo de verlo es que, soy tan abstracta, ¡que Picasso querría pintarme!"”

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#30

Maxim

Maxim

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#31

Helen

Helen

"Un día después de graduarme en la universidad sufrí un colapso y fui diagnosticada con un defecto del corazón congénito (un agujero en el corazón). Esto fue reparado posteriormente con cirugía a corazón abierto en 2015, dejándome esta gran "cremallera" y 3 cicatrices de drenajes de pecho. En octubre de 2016, después de una recuperación exitosa, sufrí un inexplicable fallo en el corazón que me provocó múltiples coágulos y, como resultado, tuve problemas para caminar, daño permanente en varios órganos, una estancia en el hospital de 3 semanas y cirugía de emergencia en las piernas. De esto tengo dos cicatrices más a través de las cuales entraron en las arterias femorales a través de las caderas. Estoy muy orgullosa de todas mis cicatrices, pero sentirme orgullosa y aceptar lo que le pasaba a mi cuerpo son dos cosas separadas que ha llevado un tiempo aceptar. Todos estos obstáculos me han convertido en una persona mejor, y me niego a dejar que mis circunstancias definan cómo vivo mi vida. Espero que otra gente que pueda tener que vivir con problemas del corazón, o que esté atravesando una experiencia similar, me mire, o a mis cicatrices, y piense: "Si ella pudo superar esto, yo también puedo."

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#32

Hebe

Hebe

"El año pasado tuve una operación para corregir mi escoliosis. La experiencia de estar en el hospital y del proceso de recuperación ha sido increíblemente aleccionadora. Tengo un nuevo respeto por mi cuerpo. Es un cuerpo práctico, funciona. Puedo correr, bailar, saltar y ya no me preocupan las "áreas problemáticas" como antes. Me siento muy liberada y afortunada por haberme dado cuenta de lo genial y capaz que es mi cuerpo."

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#33

Deepshikha

Deepshikha

"No me veo a mí misma antes de la cicatriz -la tengo desde que puedo recordar. Tenía 4 meses cuando me tuvieron que operar para retirar uno de mis riñones extra. Sí, nací con uno de más que me estaba haciendo estar muy enferma. Mi madre dice que la cicatriz era muy pequeña después de la operación, probablemente porque toda yo era muy pequeña. A medida que fui creciendo, la cicatriz creció conmigo, al igual que mi incomodidad y vergüenza. Es un proceso muy personal, pero soy afortunada por haber tenido apoyo de gente especial. Me ha llevado 34 años aceptarla -todavía no he llegado al punto en que puedo llevar un sari con seguridad, o un bikini de dos piezas sin que me importe, pero, con suerte, un día, ¡llegaré ahí pronto!"

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#34

Gemma

Gemma

"Mi cuerpo está plagado de cicatrices de épocas problemáticas. Durante mucho tiempo lo sentía como un campo de batalla. La relación con mi cuerpo y sus cicatrices no siempre ha sido fácil. Sí, a medida que me he hecho mayor me ha ido importando menos lo que la gente piense. He llegado a ver mi cuerpo como un regalo maravilloso -es excepcionalmente mío, me ha enseñado cosas que nadie más ha podido, es resistente y es precioso. Ahora mi cuerpo y yo somos un ejército y mis cicatrices son un exquisito recordatorio de mi fuerza. Formar parte de Detrás De Las Cicatrices es como estar en un lugar seguro en el que Sophia permite que todas nuestras historias y cicatrices se unan para crear algo empoderador, alegre y profundamente curativo. Hoy siento que puedo mostrarme..."

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#35

Lamissah

Lamissah

"Hola, mi nombre es Lamissah La-Shontae y soy una modelo y actriz de Reino Unido de 10 años. La vida no tiene que ver con el color del pelo o de ojos que tienes... o con la forma de tu cuerpo... altura o peso... ni con el color de tu piel. La belleza va por dentro... Todos somos preciosos... tan solo tienes que buscar dentro de ti y sentirlo... los ojos son la ventana de tu alma y cuentan miles de historias. Nací con varias marcas de nacimiento... la mayoría de las cuales se difuminaron o desaparecieron con la edad, los médicos decían que era algo común en bebés mestizos. El año pasado, una marca marrón que tenía en el brazo parecía oscurecerse, así que me enviaron a un dermatólogo especialista. Se nos confirmó que no había nada de qué preocuparse. La cosa siguió como siempre. Yo seguía mis sueños -viajando por el mundo, trabajando de modelo y grabando un montón de producciones geniales. Estaba trabajando muy duro... hasta a principios de este año cuando la marca de mi brazo parecía crecer rápidamente y volverse más oscura -extendiéndose por mi axila y ligeramente bajo mi brazo. Mi médico de cabecera me vio en la clínica e inmediatamente llamó para que fuese remitida a un especialista dermatólogo de nuevo. La mañana fue un torbellino, ¡todo sucedió muy rápido! Llegamos al hospital y me vio el especialista, quien dijo que no estaba contento, y me diagnosticó con una forma de melanoma que estaba creciendo rápidamente. De hecho, había crecido desde el día en que el médico de cabecera me había remitido. Quiso que me viese un cirujano plástico inmediatamente."

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#36

Samuel

Samuel

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#37

Yasmin

Yasmin

"Un tumor me cambió la vida de muchas formas. Una operación para extraer el tumor, del tamaño de un pomelo, me aportó confianza en mí misma a un nivel que fue verdaderamente incondicional. En 2012 me diagnosticaron un linfoma no de Hodgkins. El cáncer no era un problema, pero sí el descubrimiento de un gran tumor. Era benigno, pero de gran tamaño. Estaba pegado a mi hígado, a un montón de nervios y a una arteria principal en la pierna. Cinco horas de cirugía, un pulmón desinflado, el diafragma parado, un bypass con todas mis entrañas fuera en una mesa. Mi miedo al empezar la cirugía eran los efectos a largo plazo y cómo se recuperaría mi cuerpo. ¿Me seguiría queriendo mi novio, me encontraría atractiva, algún hombre encontraría aceptable mirarme? La verdad fue que me enseñó a amarme a mí misma, sin compromiso. Por dentro y por fuera, fue un viaje de aceptación total. Mi fantástico cuerpo todavía no me ha fallado, así que ¿quién era yo para no quererlo por mantenerme con vida? El mensaje es sencillo -se nos da un precioso recipiente en el que llevar nuestra alma. Trabaja muy duro para soportarnos a diario, el amor que tengo por mi cuerpo es insuperable. Me permite ser mi glorioso yo, soy una chica con mucha suerte."

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#38

Ellen

Ellen

"Tengo cicatrización y estrías en la pierna izquierda debido a una condición llamada Proximal Femoral Focal Deficiency (PFFD), una enfermedad con la que nací. Esto significó pasar por varias operaciones desde pequeña. En los últimos años he empezado a sentirme más segura sobre mis cicatrices, aceptándolas y abrazándolas."

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#39

Miriam

Miriam

"Cuando tenía 9 años me caí de un columpio estando de vacaciones y me rompí el brazo de mala manera. Estar en el hospital en vacaciones fue un sufrimiento, pero me hice amiga de los otros niños del ala y nos carteamos durante algún tiempo. La cicatriz no me preocupa para nada, me olvido de que está aquí hasta que alguien saca el tema."

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#40

Blanca

Blanca

"Hace 10 años tuve un accidente de moto con mi padre estando de vacaciones en Tailandia. Fue alrededor de las 9pm, estábamos volviendo de la cena y un coche que venía en dirección contraria invadió nuestro carril. Mi padre giró bruscamente hacia la izquierda, así que el coche solo nos dio en el lado derecho. Yo me rompí el fémur, del cual dicen que es tan duro como el cemento. También sufrí cortes y rozaduras por toda la piel, pero por suerte esos no dejaron cicatriz, aunque mi pierna rota significaba una larga cicatriz a lo largo de la cara externa del muslo. Un par de años después descubrieron que también tenía roto un ligamento de la rodilla, me operaron y salí de ahí con seis nuevas cicatrices. Varios años después encontraron otro ligamento dañado en mi rodilla, así que más cirugía. Ahora tengo 8 cicatrices a lo largo de la pierna, las cuales adoro, pero ya que tengo cicatrización hipertónica todas son bastante anchas y evidentes. Recuerdo la primera vez que me puse una falda después del accidente, se veían unos 2cm de cicatriz y, solo por eso, ni siquiera me atreví a salir así. Me llevó un par de años acostumbrarme a las cicatrices, que se difuminaran los suficiente como para olvidarme de ellas. No ayuda mucho cuando la gente te pide tocarlas y reacciona con grima, diciendo "ew, qué asco". Poco a poco me empiezo a dar cuenta de que no están ahí para hacerme odiar lo que sucedió. El accidente me enseñó mucho sobre paciencia y sobre sentirme agradecida por lo que tengo. Sentí que me debía a mí misma enamorarme de mi cicatriz un poco más cada vez. 10 años y 5 operaciones después, sigo sintiendo efectos físicos y psicológicos del accidente, pero no creo que cambiaría nada."

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