En esta época digital, la fotografía es una forma primaria y muy compartida de comunicación, y no es ninguna sorpresa que cada vez se violen más los copyrights. Y aunque la mayoría de los casos se resuelven de forma amigable y respetuosa, con el fotógrafo pidiendo lo debido, hay gente muy gilip*llas suelta.

Adrienne Row-Smith es fotógrafa de conciertos, y le pasó algo así hace poco, tras cubrir a unas cuantas bandas para Monkey Goose Magazine. Salió bien y todos contentos con los resultados, pero tras publicarse su trabajo, descubrió que algunas fotos habían sido descargadas, re-editadas y recortadas para eliminar su marca de agua. Habían sido compartidas por una de las bandas y su discográfica en internet, para su propio uso comercial.

“Primero contacté con la banda, y les pedí educadamente que las borraran ya que al editarlas habían violado mi copyright. La persona con quien hable estuvo encantada de borrarlas (pero no lo hizo) y me preguntó el precio por las copias de alta resolución para usarlas en redes sociales. Se lo dije (50$ por foto) y nunca más respondieron, cosa que me ocurre mucho. Entonces, volví a mirar y no habían quitado las fotos, así que se lo pedí otra vez. Debería haberlas hecho borrar yo misma, pero como acto de buena fe, contacté de nuevo,” dijo Adrienne a PetaPixel.

Entonces fue cuando tuvo lugar la conversación entre Adrienne y el responsable de la discográfica, y como verás, es el colmo de la mala educación y falta de profesionalidad. No solo no se disculpan, sino que se burlan e insultan a Adrienne. Ella ha elegido no revelar el nombre de la discográfica pero si usar la conversación para mostrar el día a día real en el negocio de la fotografía. “Solo quise compartir lo que he experimentado como fotógrafa en la industria musical, y no es solo una persona, es una tendencia.”

(via: PetaPixel)

La fotógrafa de conciertos descubrió que una discográfica había usado sus fotos sin permiso

Sorprendentemente, esta fue la respuesta de la discográfica

La gente reaccionó con pasión