Un buen jefe te cubre las espaldas cuando lo necesitas. Pero cuando Sarah se puso enferma, su jefa le hizo ir a trabajar de todas formas. Temerosa por las posibles consecuencias después de que le recordaran la estricta política de ausencias de la compañía, accedió. Pero nada más llegar, sus compañeros vieron que no estaba bien. Y eso solo era el principio: hubo vómito, hubo fregonas y amonestaciones. Pero no todo fue para la pobre Sarah. Aquí debajo puedes leer lo que sucedió.

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La gente se alegró de que acabara así la cosa