Una familia británica se fue de vacaciones a Nueva Zelanda, y consiguieron llamar tanto y tan deprisa la atención de todo el país, que son la envidia de las bandas emergentes. Eso sí, hasta que escuchas su historia. La familia resultó ser tan tóxica, que todo el país empezó a pensar cómo librarse de ellos.

La familia, con pasaportes británicos, fue vista robando, ensuciando, amenazando a los residentes y causando caos, dijo un oficial de inmigración. Peter Devoy, de la oficina de INZ dijo a Reuters que 5 individuos de ese grupo ya habían recibido los avisos correspondientes que son el primer paso en el proceso de deportación.

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Una mujer compartió incluso un vídeo de la confrontación contra la familia

Ahora pueden apelar contra las órdenes de deportación, y solo pueden ser deportados si están de acuerdo en prescindir de sus derechos de apelación o si estos expiran

El alcalde de Auckland, Phil Goff, también ha salido en titulares por esto. Ha llamado a estos turistas “un grupo de gilip*llas” y afirma entender a quienes les dijeron que volvieran por donde vinieron. “Decirles a personas que visitan NZ que se vuelvan a su casa es algo muy inusual entre Kiwis, pero en este caso con esos turistas de Liverpool que no hacen más que crear el caos en Auckland y alrededores, está totalmente justificado.”

La gente tuvo mucho que decir sobre esta situación