Finalmente, una prueba sólida de que los gatos se han estado portando mal al menos desde los tiempos de los romanos. Hace poco, un arqueólogo del Museo de Gloucester estaba examinando una pieza de un tejado romano del año 100 d.C. cuando se dio cuenta de que tenía una huella de gato. Esta pieza llamada “tegula” fue desenterrada en la calle Berkeley en 1969,

“Cuando los romanos hacían sus tejados, dejaban la arcilla húmeda al sol para que se secara,” dijo un portavoz del museo. “Los animales, e incluso a veces personas caminaban sobre las piezas sin secar y dejaban sus huellas. Se cree que el gato habría caminado sobre estas piezas húmedas en Gloucester alrededor del 100 d.C., probablemente para molestar a los fabricantes…”

David Rice, mentor del museo, dijo a Discovery News que cree que hay más huellas de gatos en las piezas de la antigua roma en Bretaña que en ningún otro lugar del Imperio Romano. ¿Otro ejemplo de gatos portándose mal? ¿O es que tenían algo en contra de los británicos?

Más información en: venues.gloucester.gov.uk (via: twistedsiftertelegraph)

Esta pieza de un tejado romano con la huella de un gato es de aproximadamente el año 100 d.C.

Créditos de la imagen: Gloucester City Museum

Es uno de los ejemplos más antiguos de “vandalismo” gatuno en Reino Unido

Créditos de la imagen: Gloucester City Museum

Es normal encontrar huellas de gato en los antiguos ladrillos en Reino Unido. Este se descubrió en Washington y debió llegar por barco a América hace mucho tiempo

Créditos de la imagen: Fort Vancouver Historical National Historic Site

Incluso este documento, datado en Marzo de 1445, tiene las huellas de tinta de un gato

Créditos de la imagen: imgur