Todos los que han tenido padres controladores saben que, usualmente, la pesadilla termina tan pronto como comienza la vida adulta. No es fácil hacer malabarismos con las responsabilidades nuevas, las cuentas, los préstamos estudiantiles, y el nuevo modo de vida; pero todo vale la pena, ya que te convierte en la persona que eres hoy en día.

Excepto en los casos en que los padres no sueltan la correa, como en el de esta mujer de 19 años, cuya madre acostumbraba a rastrear su ubicación constantemente durante su adolescencia. Naturalmente, esto generó tensión en su relación, y la hija se mudó para poder independizarse.

“Cuando me mudé, me dije a mí misma que apagaría el GPS. Pero, cuando lo hice, terminamos peleando, y ella me amenazó con quitarme el coche”, compartió la autora en su historia en r/AITA. La madre insistió en que su hija escondía algo, y que estaba loca por haber apagado el rastreador. Lean la historia completa a continuación, y compartan sus opiniones en la sección de comentarios más abajo.

La hija de 19 años se hartó de que su madre rastreara su ubicación, por lo que decidió apagarla, pero su madre se molestó

Image credits: Liza Summer (no es la foto real)

Bored Panda se comunicó con Anita Cleare, experta en crianza, directora de The Positive Parenting Project y autora de “The Work/Parent Switch”, quien compartió algunas ideas útiles sobre los padres controladores.

“Puedo entender por qué algunos padres usan el rastreo de ubicación para mantener seguros a sus hijos adolescentes”, dijo Anita sobre el caso. “Pero, llega un momento en el que los padres necesitan alejarse y permitir que sus hijos se responsabilicen de sí mismos como jóvenes adultos”, agregó.

La experta en paternidad se pregunta por qué, en primer lugar, una madre siente la necesidad de saber dónde se encuentra su hija de 19 años en todo momento. “Pasar tiempo con los amigos es algo esencial para el bienestar y la salud mental de los jóvenes. Y, para muchos, esto incluye salir hasta tarde y ser espontáneos. Cada joven es diferente, pero nuestro trabajo como padres es darles las herramientas que necesitan para mantenerse a salvo, en vez de vigilarlos constantemente”, explicó Anita.

Cuando se le preguntó cuáles podrían ser las razones por las que algunos padres controlan tanto a sus hijos, Anita dijo que puede ser muy difícil dejarlos ir. “Ser el padre de un adolescente significa pasar de ser el centro del mundo del niño a estar en la periferia, y esto puede ser muy doloroso para los padres”.

“Si un adolescente no siempre ha sido bueno para tomar las decisiones correctas, puede ser difícil confiar en él, sobre todo cuando se convierta en un joven adulto. Todos tememos por nuestros hijos, y la adolescencia puede ser especialmente aterradora para los padres”, explicó la experta en crianza.

Sin embargo, “permitir que un adolescente se convierta en un joven adulto independiente, que tome sus propias decisiones, es esencial. Esto también incluye respetar su derecho a la privacidad”, concluyó Anita.

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