Todos somos humanos y todos cometemos errores. Es lo que nos decimos a nosotros mismos cuando las cosas salen mal, y en general, es cierto. Pero la cuestión es que no todos los deslices son iguales. Romper un plato durante la cena es lamentable. ¿Dar marcha atrás con el coche con la puerta del garaje cerrada? Eso va a doler mucho más. Ambos son accidentes, claro, pero las consecuencias son muy distintas.
A continuación, hemos recopilado una colección de errores dolorosamente caros que la gente ha compartido en internet, de esos que te hacen estremecer y calcular cuánto van a costar con solo verlos. Sigue hacia abajo para ver las fotos y quizás sientas un poco de compasión por quienes sufrieron estos accidentes. Sin duda, les vendría bien un poco de ayuda.
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Un vagón de tren que transportaba maíz en Minnesota tuvo una fuga
Esta es Bonnie, nuestra collie de 3 meses. Durante la noche, descubrió una lata de pintura azul con la tapa suelta.
Sobre una alfombra china de 6000$
Mi esposa dejó la puerta de la zona de la piscina abierta. Nuestro caro robot aspirador (patas arriba en la foto) decidió que quería conocer a la aspiradora de piscina.
A veces, los errores más simples se convierten en las lecciones más caras. En cuanto a errores famosos, pocos pueden igualar la magnitud de lo que le ocurrió a la compañía ferroviaria nacional francesa en 2014. La SNCF encargó 2000 trenes nuevos por valor de miles de millones, solo para descubrir que eran demasiado anchos para más de 1000 andenes del país.
La compañía había medido estaciones más nuevas, pero descuidó andenes construidos hace más de 50 años. El error los obligó a gastar 50 millones de euros adicionales en la ampliación de 1300 andenes en dos años, convirtiendo lo que debería haber sido un triunfo de la modernización en un costoso recordatorio para volver a verificar las medidas.
Mientras tanto en el concesionario Mercedes... un G Wagon completamente nuevo
Le compré unas gafas de sol Gucci a mi esposa. El perro se las comió antes de que pudiera usarlas.
Cuando la espuma extintora de incendios se libera accidentalmente
La NASA experimentó uno de los errores más frustrantes en la historia de la exploración espacial en 1999. El Orbitador Climático de Marte, cuya construcción costó 125 millones de dólares, se perdió debido a una simple confusión de medidas. Los ingenieros de Lockheed Martin usaban unidades imperiales, mientras que el equipo de la NASA usaba unidades métricas. Nadie detectó la discrepancia hasta que fue demasiado tarde. La nave espacial se desvió de su órbita prevista y se quemó en la atmósfera marciana. La misión se desvaneció por completo porque se perdió en la traducción del lenguaje matemático.
No hay que aparcar en la playa
Hoy en Porsche van a despedir a alguien
¿Quién necesita estabilizadores?
España se enfrentó a una pesadilla de ingeniería que parece casi imposible de creer. Los diseñadores que trabajaban en el submarino de la clase Isaac Peral cometieron un error de punto decimal en sus cálculos, lo que hizo que el buque pesara 100 toneladas más de lo previsto.
El error significó que el submarino se hundiría hasta el fondo del océano y nunca volvería a emerger. Los ingenieros detectaron el error antes de que comenzara la construcción y rediseñaron el submarino para que fuera más largo, pero luego descubrieron que era demasiado grande para caber en el puerto donde se estaba construyendo. Los errores en cascada convirtieron lo que debería haber sido un proyecto militar rutinario en una costosa lección de precisión.
$5000 canadienses después de que alguien intentara desinfectarlos en el microondas
Al jefe no le va a hacer gracia
Todo hecho añicos
Los errores en las operaciones bursátiles pueden ocurrir en un abrir y cerrar de ojos con resultados devastadores. En 2005, un corredor de bolsa de Mizuho Securities en Japón cometió un error tipográfico que le costó a la compañía alrededor de 225 millones de dólares. En lugar de vender una acción a 610.000 yenes, ofreció accidentalmente 610.000 acciones a 1 yen cada una. Los inversores se lanzaron de inmediato a la increíble operación, comprando las acciones, drásticamente infravaloradas, antes de que nadie pudiera detener la operación. Incluso con las normas bursátiles limitando parte del daño, el error tipográfico se convirtió en una de las pulsaciones de teclas más caras de la historia financiera.
En fin
Mi hijo decidió tragarse una moneda y convertir $0.05 en $4400
Los vecinos quitaron su muro de contención sin darse cuenta de que servía de soporte a este otro muro, lo que finalmente provocó su colapso.
La industria del entretenimiento tampoco es inmune a errores costosos. Cuando fue necesario repetir las grabaciones de la película de 2017, La Liga de la Justicia, Warner Bros. se enfrentó a un problema inusual. El actor Henry Cavill se había dejado crecer el bigote para otro papel y no podía afeitárselo. El estudio terminó gastando alrededor de 25 millones de dólares para eliminar digitalmente el bigote de todas las escenas con Superman. El extenso trabajo de efectos visuales se convirtió en un ejemplo notorio de cómo pequeños conflictos de programación pueden convertirse en enormes sobrecostos cuando los plazos de producción chocan.
¿Qué podría salir mal si conduzco mi costosa camioneta GMC con caravana sobre hielo demasiado delgado para soportar el peso?
El coche de abajo está inundado. El de arriba está destrozado.
Debido a la inundación, el agua entró en el mecanismo y provocó un cortocircuito. Esto elevó la plataforma, y este fue el resultado.
Conseguí $320 en madera por $90. Ahora tengo que pagar $500 por un parabrisas nuevo.
Carglass cambia, Carglass repara (a que lo has leído con la musiquita?)
Estas historias nos recuerdan que los errores ocurren en todos los niveles, desde individuos hasta grandes corporaciones. La magnitud puede ser diferente a la de dejar caer el teléfono o abollar el parachoques, pero la lección fundamental sigue siendo la misma. Todos somos capaces de cometer errores, y a veces los más costosos provienen de los descuidos más simples. Lo mejor que podemos hacer es aprender de estas historias con moraleja, revisar nuestro trabajo y esperar que, cuando inevitablemente cometamos errores, las consecuencias sean un poco más indulgentes.
