Si existiera una guía definitiva para padres sobre cómo sobrevivir a la adolescencia de sus hijos, sería un éxito de ventas. Pero este esperado tiempo de caos es mucho más complejo que eso.

Los adolescentes pasan por cambios dramáticos tanto físicos como emocionales, y uno de ellos, para todas las mujeres, ocurre cuando se tiene el primer período menstrual. Este es el momento en el que el apoyo y la ayuda de los padres es crucial.

No es de extrañar que muchos padres tengan dificultades para encontrar el momento adecuado para hablar del período con sus hijos. Pero parece que el papá divorciado de esta historia lo tiene todo resuelto. “Crecí junto a 3 hermanas, y es por esa razón que estoy muy informado sobre la menstruación”, escribió en una publicación del subreddit r/AITA.

Entonces, preparó a su hija para ese día: “Salí y compré muchos productos para que pudiera elegir”, además de que “también le envié algunos videos para que mirara y así pudiéramos evitar cualquier problema”. Esto realmente ayudó a su hija cuando tuvo su primer período, pero todo se volvió una situación poco agradable cuando lo mismo le ocurrió a su amiga, que se había quedado a dormir en su casa.

Lean la historia completa a continuación y asegúrense de compartir sus opiniones en la sección de comentarios.

Recientemente, un padre separado habló sobre un incidente en el que la mamá de la amiga de su hija lo llamó un “pervertido” por permitirle a la niña usar compresas cuando se quedó a dormir en su casa

Image credits: Sora Shimazaki (no es la foto real)

A la mayoría de las niñas les llega su primer período entre los 10 y 15 años, aunque todos los cuerpos son diferentes. En el caso de las mujeres y las chicas, además de algunos hombres transgénero y de personas no binarias que menstrúan, existe un hecho obvio: la mayoría de ellos tienen su período cada mes. Sorprendentemente, en muchas partes de nuestra sociedad, el tema de la menstruación es algo sensible e, incluso, se lo considera un tabú.

Según Karen Pickering, coautora, junto a Jane Bennett, de About Bloody Time: the Menstrual Revolution We Have to Have, el disgusto, la vergüenza y el estigma están muy asociados a la menstruación y a la menopausia. Las niñas y las mujeres se sienten avergonzadas por menstruar y, luego, se ven estigmatizadas cuando sus períodos terminan. Karen cree que esto: “Es un tipo de lógica cultural defectuosa, en el que a todos se nos pide que participemos de una falsedad”. La respuesta común de la sociedad es, simplemente, evitar la discusión por completo y convertirla en algo confidencial.

Además, las autoras realizaron una reveladora encuesta en 3500 mujeres, y hallaron que: “Las niñas sienten que no pueden hablarles a sus papás sobre el período y, en algunos casos, creen que sus relaciones cercanas cambiaron luego de que empezaron a menstruar. Una de las encuestadas contó como solía sentarse en el regazo de su padre, pero eso cambió después de que su período comenzó y jamás volvió a ocurrir”.

Es probable que esto tenga que ver con el hecho de que, tradicionalmente, la sociedad prefiere que sean los padres de cada género los que hablan sobre su respectiva área de experiencia biológica. Hoy en día, son cada vez más los padres que se dan cuenta de que tener una anatomía diferente no es una razón para que no estén calificados para conversar con sus hijos sobre sus cuerpos, aunque todavía queda un largo camino por recorrer.

La gente tenía mucho para decir sobre toda esta situación, y muchas personas mostraron su apoyo al papá