Los niños son adorables, divertidos  y encantadores. Eso es lo que cree la mayoría de la gente, y es fácil saber por qué. Sin embargo, cuidarlos no es tarea fácil. De hecho cuidar de niños es como cuidar adolescentes: cambian de humor como una veleta girando, siempre tienen hambre y duermen cuando les apetece.

Por eso no es de extrañar que las niñeras quieran cobrar un salario digno por cuidar de niños ajenos. Incluso si sus padres creen que sus hijos se portan maravillosamente y que la niñera solo tiene que pasarse el día comiendo helados, jugando y viendo la tele, de relax.

Algo así le pasó a esta niñera, que fue avergonzada por una madre por “atreverse” a pedir 15$ a la hora. Según la madre, ese precio era abusivo por cuidar de sus buenos hijos, que iban a estar durmiendo la mayor parte del tiempo. Por suerte, esta niñera tuvo el sentido común de mantenerse firme y no ceder.

Esta niñera se mantuvo firme tras ser reñida por una madre

En opinión de la madre, la niñera no debería pedir tal precio porque sus tres hijos se portan bien (aunque no sepan usar el retrete aún) y habrían estado durmiendo todo el rato. La madre pensaba que 8$ la hora sería suficiente, pero se equivocaba.

La niñera no quiso aceptar semejantes condiciones y demostró que su dignidad valía más que unos pocos dólares.

Ser una buena niñera consiste en algo más que estar ahí. Algunos consejos son preguntar todo lo necesario a los padres, o que si pasa algo malo, tener una lista de contactos de emergencia es lo más sabio, desde centros toxicológicos al nº de otros familiares. Una buena niñera mantiene vivos a los hijos, y una gran niñera se compromete con ellos y les ayuda a crecer y convertirse en personas maravillosas en vez de sentarlos en el sofá y ponerles una pantalla delante.

¿Creéis que la niñera hizo bien en negarse a trabajar por un salario indigno? ¿Tú qué habrías hecho? ¿Cómo te enfrentarías a padres así? Dínoslo en los comentarios.

Así reaccionó la gente cuando se publicó esta historia. Algunos compartieron sus propias experiencias