Este es Kinji, un joven y amigable guepardo que vive en Cheetah Experience, una organización sin ánimo de lucro en Sudáfrica que proporciona un santuario a especies amenazadas y en peligro de extinción, como guepardos, leopardos, leones, servales, caracales, lobos, suricatos y hasta a un tigre siberiano.

A Kinji le encantan los suricatos y a menudo va a verlos. Sin embargo el aprecio no es mutuo, aunque a Kinji no le importa. Los suricatos ven a Kinji como un enemigo natural, y por ello, como una amenaza, pero Kinji solo quiere un poco de atención. Se frota contra su recinto y los suricatos intentan atacarle furiosamente para que se vaya, pero a Kinji le parece que lo están despiojando amigablemente, y lo disfruta tanto que se pone a ronronear.

Según su cuidador, Dolph Volker, Kinji no ronronea casi nunca y los “ataques” de los suricatos es de las pocas cosas que consiguen que lo haga. “Ni yo consigo que Kinji ronronee,” dice “Creo que disfruta de cómo los suricatos rascan su pelaje. Pero ciertamente ellos están intentando hacerle daño.” Definitivamente, a algunos les gusta jugar duro.

Si quieres saber más sobre Kinji y los suricatos, puedes visitar la web de Cheetah Experience.

Más información en: Cheetah Experience | Dolph C. Volker