La mayoría de los profesores no se lo tomarían bien si pintaras en su ropa. Pero Chris-Sharee Castlebury, profesora de primer grado, se lo tomó bastante bien, sobre todo porque ella pidió a sus alumnos que lo hicieran. Y el resultado es bastante espectacular.

Esta profesora trabaja en la escuela elemental Pat Henry en Oklahoma y quería hacer algo especial por sus alumnos en el último día de clase. Decidió combinar diversión y creatividad, así que fue a clase con un vestido blanco y pidió a sus “preciosos Picassos” (así les llama en Facebook) que pintaran sobre él. No solo fue una forma genial de terminar el año escolar para los niños, también le proporcionó a la maestra un precioso recuerdo de sus alumnos. “Es un vestido-recuerdo,” dijo a TODAY. “Porque no quiero perder la belleza de los niños mientras crecen y se alejan de mi.” ¿Por qué no podemos tener todos profesores así?

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